En esta vida tan breve y misteriosa, si uno desea ver gente muerta tiene dos alternativas a disposición, entre otras tantas por supuesto. La primera y la mas obvia, es ir a un funeral y pararse frente al ataúd de turno. La segunda, mucho mas difícil y que exije no solo un estómago fuerte a prueba de todo, sino también un sistema cardiovascular sólido como una roca, mucho coraje y una enorme fuerza de voluntad, es hacer algún trámite en una repartición pública. Lo que sigue a continuación es una narración minuciosa del ultimo trámite que tuve la desgracia inevitable de tener que realizar en la Municipalidad del partido que me tiene como residente. Así y todo, pensemos que ocurrió en cualquier Municipio, da igual…
Era una tarde calurosa de verano y me dirigí hacia la Municipalidad a saldar mis cuentas, dado que adeudaba algunas cuantas cuotas de Alumbrado Barrido y Limpieza, impuesto comúnmente denominado simplemente ABL. Ingresé por la puerta principal y fui directo al sector de informaciones para asesorarme. En informes, un señor ya fosilizado hace algunas décadas, muy amablemente me indicó que para el tipo de trámite que tenía que realizar debía ir hacia la ventanilla Nro.6, que se encontraba a unos 10 metros hacia el sector opuesto. Hacia allí fui, me apersoné con un “Buenas tardes”, y una dama de aproximadamente unos cuarenta años, luego de haceme esperar unos minutos, me miró y con voz de moribundo asfixiado murmuró un "Si, qué desea?". Le expliqué que venía a ver como podía regularizar mi Deuda Impositiva. Entonces, me dijo que fuera por Ventanilla 10 para pedir un “Estado de Deuda”, y que después volviera a esa ventanilla con el mismo.
Ni lerdo ni perezoso me dirigí a la ventanilla Nro.10 tal cual me indicaron, solicité el “Estado de Deuda” en cuestión y volví a la ventanilla Nro.6. Nuevamente en el sitio de origen me atendió otra persona, esta vez una mujer que con mucha suerte rondaría los treinta años. La nueva empleada, con vos pausada y desganada me preguntó qué deseaba. Así fue como le expliqué que venía de estar en esa ventanilla, de la cual me habían enviado a la Nro.10 a pedir un “Estado de Deuda”, y que volvía finalmente para establecer un Plan de Pagos. Secamente me dijo que tenía que traer fotocopia del D.N.I. para ese tipo de trámites. “Y dónde puedo sacar una fotocopia del D.N.I. ? le pregunté, no sin un poco de irritación a esa altura. "En el tercer piso" me respondió, con una frialdad y desgano estimo que habituales en ella.
Así fue como estoico, una vez más, subí los 3 pisos y medio hasta el Sector indicado, para finalmente encontrar el mismo en la penumbra total y sin rastros de ninguna civilización aparente. Ya perdiendo por completo la paciencia volví a planta baja y con cara de pocos amigos, palmas de por medio para que notara mi presencia, le solicité a un muchacho que estaba entre un grupo de chicas que charlaban de sus menesteres cotidianos, mate de por medio, si no me podía fotocopiar el DNI en la fotocopiadora que tenía al lado suyo, a lo cual felizmente para su salud y la mía asintió.
Volví a la ventanilla Nro.6 con mi flamante fotocopia en mano, pero la chica de aproximadamente tres décadas de existencia no atendía más, y eventualmente era reemplazada por un muchacho de bermudas y zapatillas, un poco excedido de peso, que sería casi como un Clon sudamericano de “Jack Black”, un “Jack Black” tercer Mundista por qué no… “Si, en qué puedo ayudarlo?” me preguntó Jack muy amablemente. Y entonces le expliqué que venía de la ventanilla Nro.6, de la cual me habían derivado a la Nro.10 a buscar un “Estado de Deuda”, y que al volver a la ventanilla Nro. 6 bla bla bla… “Ok, usted lo que tiene que hacer ahora es establecer un Plan de Pagos, ya se lo preparo” me dijo Jack, y así se fue con mis boletas impagas y mi D.N.I. mas fotocopias, hacia los escritorios del fondo del salón.
Pasaron los minutos pero Jack no volvía y yo me impacientaba. Bueno, en realidad ya me estaba comenzando a preocupar mas que impacientando, digamos. Luego de aproximadamente 15 minutos de esperar parado frente a la ventanilla volvió mi amigo Jack con un Listado en el cual se podían apreciar las distintas alternativas de Pagos disponibles para saldar mi deuda, y con este documento me dirigí a Tesorería a pagar.
En Tesorería me explicaron que lo que me habían dado en Ventanilla 6 no servía para pagar directamente, sino que lo que tenía que hacer previamente era elegir uno de los planes posibles entre los existentes y tramitar la Impresión de las respectivas nuevas boletas de pago. Por supuesto, todo esto, en ventanilla 6.
Así fue como una vez más, volví de Tesorería a mi nuevo Hogar en el Mundo, a la ventanilla Nro.6. Otra vez ahí se acercó un señor de aproximadamente unos 50 años y me pregunto : “Está atendido ?”. Entonces le expliqué que tenía un año y medio de Deuda Atrasada de ABL, que había ido por la Ventanilla Nro.6, etc, etc, etc.. y antes de que se durmiera parado enfrente mío logré terminar mi relato. Me pidió mis datos, mi documentación, me preguntó en cuantas cuotas quería cancelar mi deuda y se fue hacia el fondo, cerca de Jack Black y del resto de los difuntos.
Era una tarde calurosa de verano y me dirigí hacia la Municipalidad a saldar mis cuentas, dado que adeudaba algunas cuantas cuotas de Alumbrado Barrido y Limpieza, impuesto comúnmente denominado simplemente ABL. Ingresé por la puerta principal y fui directo al sector de informaciones para asesorarme. En informes, un señor ya fosilizado hace algunas décadas, muy amablemente me indicó que para el tipo de trámite que tenía que realizar debía ir hacia la ventanilla Nro.6, que se encontraba a unos 10 metros hacia el sector opuesto. Hacia allí fui, me apersoné con un “Buenas tardes”, y una dama de aproximadamente unos cuarenta años, luego de haceme esperar unos minutos, me miró y con voz de moribundo asfixiado murmuró un "Si, qué desea?". Le expliqué que venía a ver como podía regularizar mi Deuda Impositiva. Entonces, me dijo que fuera por Ventanilla 10 para pedir un “Estado de Deuda”, y que después volviera a esa ventanilla con el mismo.
Ni lerdo ni perezoso me dirigí a la ventanilla Nro.10 tal cual me indicaron, solicité el “Estado de Deuda” en cuestión y volví a la ventanilla Nro.6. Nuevamente en el sitio de origen me atendió otra persona, esta vez una mujer que con mucha suerte rondaría los treinta años. La nueva empleada, con vos pausada y desganada me preguntó qué deseaba. Así fue como le expliqué que venía de estar en esa ventanilla, de la cual me habían enviado a la Nro.10 a pedir un “Estado de Deuda”, y que volvía finalmente para establecer un Plan de Pagos. Secamente me dijo que tenía que traer fotocopia del D.N.I. para ese tipo de trámites. “Y dónde puedo sacar una fotocopia del D.N.I. ? le pregunté, no sin un poco de irritación a esa altura. "En el tercer piso" me respondió, con una frialdad y desgano estimo que habituales en ella.
Así fue como estoico, una vez más, subí los 3 pisos y medio hasta el Sector indicado, para finalmente encontrar el mismo en la penumbra total y sin rastros de ninguna civilización aparente. Ya perdiendo por completo la paciencia volví a planta baja y con cara de pocos amigos, palmas de por medio para que notara mi presencia, le solicité a un muchacho que estaba entre un grupo de chicas que charlaban de sus menesteres cotidianos, mate de por medio, si no me podía fotocopiar el DNI en la fotocopiadora que tenía al lado suyo, a lo cual felizmente para su salud y la mía asintió.
Volví a la ventanilla Nro.6 con mi flamante fotocopia en mano, pero la chica de aproximadamente tres décadas de existencia no atendía más, y eventualmente era reemplazada por un muchacho de bermudas y zapatillas, un poco excedido de peso, que sería casi como un Clon sudamericano de “Jack Black”, un “Jack Black” tercer Mundista por qué no… “Si, en qué puedo ayudarlo?” me preguntó Jack muy amablemente. Y entonces le expliqué que venía de la ventanilla Nro.6, de la cual me habían derivado a la Nro.10 a buscar un “Estado de Deuda”, y que al volver a la ventanilla Nro. 6 bla bla bla… “Ok, usted lo que tiene que hacer ahora es establecer un Plan de Pagos, ya se lo preparo” me dijo Jack, y así se fue con mis boletas impagas y mi D.N.I. mas fotocopias, hacia los escritorios del fondo del salón.
Pasaron los minutos pero Jack no volvía y yo me impacientaba. Bueno, en realidad ya me estaba comenzando a preocupar mas que impacientando, digamos. Luego de aproximadamente 15 minutos de esperar parado frente a la ventanilla volvió mi amigo Jack con un Listado en el cual se podían apreciar las distintas alternativas de Pagos disponibles para saldar mi deuda, y con este documento me dirigí a Tesorería a pagar.
En Tesorería me explicaron que lo que me habían dado en Ventanilla 6 no servía para pagar directamente, sino que lo que tenía que hacer previamente era elegir uno de los planes posibles entre los existentes y tramitar la Impresión de las respectivas nuevas boletas de pago. Por supuesto, todo esto, en ventanilla 6.
Así fue como una vez más, volví de Tesorería a mi nuevo Hogar en el Mundo, a la ventanilla Nro.6. Otra vez ahí se acercó un señor de aproximadamente unos 50 años y me pregunto : “Está atendido ?”. Entonces le expliqué que tenía un año y medio de Deuda Atrasada de ABL, que había ido por la Ventanilla Nro.6, etc, etc, etc.. y antes de que se durmiera parado enfrente mío logré terminar mi relato. Me pidió mis datos, mi documentación, me preguntó en cuantas cuotas quería cancelar mi deuda y se fue hacia el fondo, cerca de Jack Black y del resto de los difuntos.
Versión extendida, final alternativo :
Caminé un par de cuadras y se abrió el mismísimo cielo ante mis ojos. Atónito me quedé, paralizado. El tiempo se detuvo, el Mundo desapareció, y Dios mismo bajó a la Tierra para darme la siguiente lección : “Hijo, nunca más te hagas el pillo y dejes de pagar una cuota Municipal. Es mucho mas saludable darle al César lo que es del César cada bimestre, que tener que transitar las penumbras de lo desconocido, internarse en las mismísimas esferas del Abismo y respirar la pesada bruma de la Burocracia y la Desidia sin límites. Hijo, Nunca más. Por favor, Nunca más…”. AMEN.

