miércoles, 30 de marzo de 2011

Jim Morrison, el Poeta que murió mas de una vez



   “No quiero que la muerte me encuentre durmiendo. Voy a morir una vez solamente y no me la quiero perder por nada del Mundo”
                                                                 
                                                           Jim Morrison.

James Douglas Morrison, mundialmente conocido como Jim Morrison vivió apenas 27 años. Si, veintisiete agitados años fueron suficientes para que “El Rey Lagarto” pasara por nuestro Planeta tal cual El mismo había predicho cuando dijo : “Seré como un cometa que pasará fugazmente, pero cuya estela de luz jamás podrán olvidar”.



A simple vista no llegar siquiera a cumplir treinta años de edad puede parecer poco, pero teniendo en cuenta el estilo de vida que tuvo Morrison durante su estancia como cantante en “The Doors” hasta su final en París, puede llegar a considerarse hasta demasiado. Jim era un cantante carismático, un poeta visceral, un ser humano que vivía al límite su vida rompiendo toda regla que pudiera romper, un transgresor sin lugar a dudas; pero también era un alcohólico perdido y un adicto a las drogas.

Jim arrastraba y sufría su pasado, y quizás por eso lo negaba siempre que podía. Como consecuencia de la función militar paterna, ya desde niño había sufrido en carne propia el desarraigo. No habiendo llegado a los 14 años de edad había vivido en varios sitios diferentes. Algunos biógrafos y analistas creen que esto debe haberlo marcado de alguna manera, forjando así su carácter rebelde y desapegado del mundo. Al menos eso es lo que se cree y con lo cual se especula. Bien vale recalcar como dato curioso y anecdótico, el hecho de que siendo siendo hijo de un Almirante escribiera “The Unknown Soldier”, uno de los temas mas populares que existen sobre la guerra.

Jim Morrison, ex-estudiante de cine graduado en la UCLA, Poeta y cantante, era también un alcohólico perdido y un adicto a Drogas tales como el LSD, el Peyote y la Cocaína (sin considerar a la Marihuana, por supuesto). LSD y Peyote eran Drogas muy populares en los sesenta y lo que se buscaba mediante estas, resumiendo, era “expandir la conciencia”. Cocaína y Heroina eran lo que se conoce como Drogas mas pesadas, y Jim también las utilizaba. En un reportaje póstumo los Doors sobrevivientes contaron como “Jim tomaba todo lo que le daban”. En una gira por Europa, una de las tantas giras que debieron suspenderse antes de tiempo porque “Jim simplemente no aguantaba”, tuvo que ser internado debido a una de sus tantas sobredosis.  Bebía y consumía drogas hasta literalmente desmayarse. La inconciencia lo encontraba a Jim donde fuere, sea la calle, la playa, la habitación de alguna “amiga” ocasional o un estudio de grabación. Jim no tenía límites, Jim simplemente era el límite.

Así fue la vida de Jim Morrison durante los años que duró la popularidad de este como músico activo de los Doors. Popularidad que el mismo resistió con todo ímpetu en sus últimos años de vida y de la cual, de alguna manera, intentó escapar mudándose a París.

Ya en París la vida de Jim no habría de cambiar mucho que digamos. Excedido de peso y muy descuidado en apariencia, sus días transcurrían entre cócteles que incluían tanto poesía y cine, como Alcohol y Drogas. Pamela Courson, su pareja cósmica como El solía llamarla, no era lo que se dice una sana influencia para Jim Morrison, y juntos formaban el cóctel explosivo autodestructivo perfecto, repleto de neurosis, pleitos, desengaños, crisis nerviosas y excesos varios. Eran ambos virus y anticuerpo, por graficar la situación de alguna manera posible. No podían vivir juntos pero tampoco separados. A ella se la culpa de haberlo introducido en la Heroína, pero esto quedará en el misterio por siempre, y de hecho no hay nadie vivo del círculo íntimo de Jim como para dar testimonio sobre ello.

Las hipótesis que se tejen sobre la muerte de Jim Morrison son dos. La primera y no comprobada fehacientemente, es que murió en el baño del Bar “Rock and Roll Circus” de París luego de haber esnifado Heroína China, fue posteriormente trasladado a su departamento y sumergido en la bañera donde finalmente se reportó habérselo encontrado sin vida. Todo un montaje realizado con el fin de no involucrar a los camellos de turno, regentes del citado bar. Ninguna investigación al respecto arrojó luz alguna ni terminó de manera placentera tampoco. La segunda teoría es que estuvo esnifando Heroína junto con Pamela Courson en el departamento que alquilaban, se sintió muy mal, literalmente se descompuso y estuvo vomitando en el baño. Decidió tomar un baño ya mas recuperado, y horas mas tarde cuando Pamela despertó de su sopor de heroina lo encontró en la bañera todavía, plácidamente descansando pero muerto. Todo esto fue la versión que ella declaró ante la policía y los médicos peritos de turno.

Existen otras teorías mas pero absolutamente incomprobables, como que esnifó heroína creyendo que era cocaína, derivando en una sobredosis letal, y mitos que dicen que fraguó y simuló su propia muerte para aislarse por completo del Mundo bajo otra identidad. Nos gustaría creer esto último, pero es producto de un deseo y no de la realidad.

La muerte de Jim da pie al Mito, pero si se analizan en detalle sus últimos días son estos mismos los que humanizan al Mito en definitiva, los que destronan al Rey de la consecuente megalomanía que lo envuelve, cine de por medio, convirtiéndolo en un ser mas real, mas humano en definitiva y menos Dios. Jim no se sentía bien físicamente los últimos tiempos en París, tenía abscesos recurrentes de tos, dolores muy fuertes en el pecho y llegó a vomitar sangre en más de una oportunidad. Jim no era el Dios pagano que se entregó a la muerte en cuerpo y alma como quien se sumerge en un jacuzzi placenteramente, El sentía su proximidad y con ella todos los temores relacionados a la misma. Así y todo, solo la muerte lo llevaría hacia las esferas de lo divino, solamente ella lo convertiría en el Mito que hoy en día es y en definitiva, lo haría inmortal.

Fuentes consultadas : "Jim Morrison: LIfe, Death, Legend" de Stephen Davis, revistas varias y mi memoria, que sobrevive al paso del tiempo.